lunes, 25 de octubre de 2010

Presentación de mi viaje

Viaje a China (otoño – 2009)
“Ver es fácil, aprender es difícil” (proverbio chino).
Todo empezó un día de primavera en el que nuestra agencia de viajes habitual nos invitaba a unos cuantos clientes, supuestamente elegidos entre los que más viajaban, a la presentación de un proyecto para un viaje por China.
 La presentación se realizó en un buen hotel de la ciudad y estaba organizada por dos agencias españolas y una china. Todo muy profesional y calculado para crearnos la necesidad, o la curiosidad, para que deseásemos aquél exótico destino y pudiésemos hacer realidad las fantasías infantiles creadas por las lecturas de los viajes de Marco Polo.
Los asistentes, éramos gente sin problemas de fechas vacacionales, así que la opción del viaje en otoño era ideal. Evitábamos el calor húmedo y la masificación de los meses veraniegos. También nos ofrecían formar grupos pequeños (entre 20 y 25 personas) cada uno con su guía nativo desde el inicio del viaje hasta la llegada. Había más caramelos para que tomásemos la decisión de ir, por ejemplo: hoteles de cinco estrellas (recién renovados para las olimpíadas) en todo el recorrido; un precio de oferta por ser la primera vez que trabajaban juntas las tres agencias; y la más decisiva, que China está despertando y los precios todavía son razonables para nosotros.
 De aquella reunión salió el grupo que, en otoño, íbamos a realizar la aventura, y comenzar algunas bonitas amistades. Todo esto, y lo que vivimos en el viaje, contribuyó a crear una preciosa experiencia que quiero exponer, añadiendo algunos pormenores históricos sacados de la biblioteca y que espero ilustren mejor éste escrito.


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